Nuestro último día en Estambul

El martes nos levantamos hambrientos.

Nuestros estómagos notaban que no habían cenado.

Tras atacar el buffet del desayuno, otra vez excursión en Metrobús y tranvía hasta llegar al centro

El Palacio Topkapi

Nos dirigimos a la entrada del Palacio de Topkapi para realizar la tan ansiada y retrasada visita

¡¡estaba cerrado!!

Los martes es el día de descanso y cierre, así que tuvimos que posponer la visita para nuestro segundo viaje a Estambul, pero eso forma parte de otro relato.

La Mezquita Nueva de Estambul

Nos dedicamos a callejear hasta llegar nuevamente a la plaza de Eminonou y visitar la Yeni Cami o Mezquita Nueva.

La plaza estaba muy animada, con todo tipo de vendedores callejeros, incluso estas mujeres mayores que venden alpiste para dar de comer a las palomas.

En ese momento llamaban a la oración.

Cinco veces al día, los muecines realizan la llamada a la oración desde los minaretes de todas las mezquitas de la ciudad, para convocar a los creyentes.

En ese momento, la entrada estaba solo permitida a los fieles.

Performance sobre las violaciones de derechos humanos


Mientras tanto descubrimos que, en la Feria del Turismo que habíamos visitado el día anterior, un grupo de mujeres y hombres egipcios realizaban una performance en protesta por la falta de libertades en su país.

Como me pareció muy interesante, al volver intenté informarme sobre el tema.

Y descubrí que un informe de Amnistía Internacional, bajo el título «Hoja de ruta de la represión: no se vislumbra el fin de las violaciones de derechos humanos» denunciaba en aquel año, 2014, que Egipto había sido escenario de una violencia sin precedentes, con graves violaciones de derechos humanos y una fuerza excesiva, incluso letal, contra los manifestantes de oposición y en las protestas organizadas en los campus universitarios.

La expectación mediática, desde luego, era impresionante, aunque no entendíamos nada de lo que decían

Vendedores callejeros en Estambul

Otra cosa que nos llamó mucho la atención fue la cantidad de vendedores callejeros de todo tipo

Incluso los subterráneos de acceso al metro o que cruzan las calles por debajo están llenas de tenderetes de todo tipo y como no, atestadas de compradores

Como no nos apetecía mucho hacer cola decidimos dejar pendiente la visita al interior de la Mezquita para un nuevo viaje a Estambul y nos dirigimos caminando por el Puente hasta la otra orilla, ya que nuestra siguiente parada era la Torre Gálata.

El Puente de Gálata

Ese día estaba en puerto el MSC Armonía y los locales de restauración bajo el puente empezaban a estar atestados

También el Puente estaba lleno de pescadores

La Torre Gálata en Estambul

Tras una dura y empinada subida por las callejuelas llegamos a la Torre Gálata y tras el pago de las entradas subimos en ascensor hasta la parte más alta, desde dónde dicen se contemplan unas de las vistas más maravillosas de la ciudad.

Aunque el día estaba despejado, había cierta niebla en el horizonte -alguien dijo que era la polución que siempre hay en la ciudad- por lo que creo que las fotos no hacen justicia.

Tras la visita a la Torre, paradita para aperitivo y nuevamente callejear hasta el Puente, dónde todavía seguían los pescadores intentando probar suerte.

Por cierto, si no quieren, no tienen que moverse de allí en todo el día, porque en el propio puente pueden comprar desde cañas hasta aparejos, pasando por fruta, te e incluso panecillos

Gastronomía en Estambul

El olor a bocadillos de caballa asada lo inundaba todo así que decidimos ir a comer.

Nos sentamos en la terraza de un restaurante de los de la lista que el día anterior nos había recomendado nuestro amigo turco-mexicano del Bazar de las Especias, y fue el único sitio en dónde no nos sirvieron alcohol de todos los que visitamos en la ciudad, así que tuvimos que conformarnos con una cola light.

Tras la comida, paseo hasta Sultanahmet, últimas fotos de la Mezquita Azul, y visita al Gran Bazar para las compras de última hora.

Lo cierto es que en este viaje apenas compramos nada, pero la calidad de las falsificaciones dejaba mucho que desear.

Compras en Estambul

Der Spion se recorrió el Gran Bazar intentando encontrar una réplica más o menos aceptable de un Levis 501 y no la encontró.

Los polos auténticamente falsos de La Martina y de Polo Ralph Lauren que en otras ocasiones habíamos comprado en el Bazar de Kusadassi, en Estambul brillaban por su ausencia, y los que había eran burdas imitaciones que no merecían la pena.

Así que tras recorrer el Gran Bazar de extremo a extremo sin apenas comprar nada, decidimos volver al Hotel, para darnos un baño turco y hacer las maletas, ya que al día siguiente nos recogerían a las cinco de la mañana en el Hotel para llevarnos al Aeropuerto.

Eran las siete de la tarde y los tranvías iban atestados de gente, por lo que llegamos al Hotel con el tiempo demasiado justo para disfrutar del Hamman ¡¡otra cosa pendiente para un próximo viaje!!

Así que nos fuimos a cenar tempranito al restaurante del Hotel, dónde ya habíamos cenado la primera noche, y a dormir prontito para afrontar el madrugón al día siguiente.

El Raki, licor típico turco

Eso si, como no queríamos dejar tantas cosas pendientes para el próximo viaje, nos atrevimos a probar el licor típico turco, el Raki, una especie de anís con un montón de graduación, que creo que contribuyó a que cayésemos redondos en la cama en cuanto subimos a la habitación

Y hasta aquí nuestra breve primera escapada a Estambul.

Volando de regreso con Turkish Airlines

Al día siguiente, tras el madrugón, desayuno en el Aeropuerto de Ataturk, nuevo desayuno a bordo del avión de Turkish y refrigerio en el tramo de vuelo entre Bilbao y Santiago, con un buen vaso de vino turco, como no podía ser de otra manera.

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