Una escala de crucero en Stavanger
Tras nuestra escala en Kristiansand, tocaba conocer Stavanger.
Stavanger es, además de la cuarta ciudad del país por su población, detrás de Oslo, Bergen y Trondheim, la capital noruega del petróleo.
Uno de los atractivos turísticos más importantes de Stavanger se encuentra a las afueras de la ciudad.
El Preikestolen, un macizo rocoso que se asoma sobre el fiordo de Lyse y que ofrece unas magníficas vistas del fiordo y la región, aunque bastante complicado para visitar desde una escala de crucero.
Ese día, la ciudad estaba animadísima, ya que, además del Ryndam había cuatro barcos más en puerto.
Conociendo Stavanger
Como solemos hacer en muchos puertos, optamos por la versión «doméstica» del bus turístico que aunque en inglés, nos permitió hacernos una imagen de todas las maravillas que la ciudad puede ofrecer.
Me impresionaron, en especial, los lagos que circunvalan la ciudad, que durante el verano permiten la práctica de todo tipo de deportes náuticos, y que durante el invierno se hielan y ofrecen la oportunidad de patinar.
Tanto los alrededores de la ciudad, su parte nueva y en especial la zona antigua «Gamle Stavanger» nos encantaron.
Después del largo recorrido en autobús, nos dimos un paseo por el centro, y paramos para tomarnos un refrigerio en una cafetería llena a reventar de jóvenes madres disfrutando del largo periodo de lactancia que ofrece el gobierno noruego.
Noruega está catalogado como el mejor país para ser madre, ya que es dónde las madres y padres disfrutan de los periodos retribuídos de permiso por nacimiento de hijo mejores de Europa.
Por ello, no es extraño que en las cafeterías dispongan (en esta lo había pero por motivos de intimidad decidí no fotografiarla) de lugares de descanso, dónde las jóvenes madres pueden amamantar a sus hijos con todas las comodidades .
Esa es una asignatura pendiente en nuestro país, aunque me temo que con la excusa de la crisis, ni el actual gobierno ni los venideros tendrán a bien modificar la legislación en esta materia.
Bueno, no me enrollo más y os pongo algunas fotitos de la preciosa ciudad de Stavanger.
Más fotos:
Y otras pocas:
Vamos a ir terminando, que me están entrando ganas de volver:
Gamle Stavanger
En la zona de Gamle Stavanger, me llamó la atención la afición de los noruegos por las figuritas de porcelana.
En una de las casas tenían hasta un Don Quijote con su correspondiente Sancho Panza.
Navegando por el Fiordo Lysefjord
Después de comer, nos «instalamos» en la piscina de popa, para presenciar desde allí la salida de Stavanger y la navegación panorámica por el fiordo Lysefjord, que duraría un par de horas.
Cuando ya llevábamos un buen rato navegando, además de que empezaba a refrescar, alguna ya se había cansado de tanta tumbona
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por lo que decidimos seguir contemplando la navegación por el fiordo cómodamente instaladas en la zona de relajación del spa.
Disculpad la calidad de las fotografías, que fueron tomadas a través del cristal.
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Cenando a bordo del Ryndam por el Fiordo
Después del spa, el relax, y el fiordo, nos arreglamos para la cena:
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Buffet extravaganza de Holland América
Y después de la cena, el buffet del chocolate «extravaganza», que en esta primera ocasión solo fuimos capaces de fotografiar porque no nos entraba absolutamente nada más.
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En los siguientes cruceros que hicimos con HAL esta tradición del buffet de chocolate había desaparecido, y lo cierto es que se echa de menos.