Escapada en autocaravana por la Mariña Lucense

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Hace unos meses, cuando surgió la posibilidad, a través de Galicia TB, Asociación de Bloggers de Galicia, a la que Los Viajes de Luciabox pertenece, de disfrutar de un viaje en autocaravana, por cortesía de VanVanGo, no podíamos ni sospechar que íbamos a disfrutar de una experiencia tan enriquecedora.

Era nuestro primer viaje en autocaravana, y desconocíamos por completo ese mundo.

Pero poco a poco, y tras seguir la experiencia viajera y los consejos de nuestra compañera Eva Abal, del Blog Una idea, un viaje, decidimos que finales de septiembre sería una buena época para iniciar nuestra aventura.

Al igual que a ella, para nosotros el viaje fue una experiencia increíble, en la que pudimos disfrutar de un viaje completamente en libertad, sin tener apenas que planificar rutas, sin volvernos locos buscando hoteles o alojamientos, sin tener que cumplir horarios, sin prisas y sin restricciones. ¡Lo ideal para unos viajeros como nosotros!

Los acantilados de Loiba

Así, el lunes 26 de septiembre pusimos rumbo, desde A Coruña, hacia los acantilados de Loiba, cumpliendo una triste tradición familiar que realizamos anualmente.

Nuestra primera parada en la ruta, la Praia do Picón, en Loiba, para honrar a una persona muy querida que se fue hace ya cinco años.

Y nuevamente, nos quedamos extasiados ante la belleza de ese paraje tan singular del que podemos disfrutar a pocos kilómetros de casa.

Los acantilados de Loiba se encuentran en la parroquia de San Julián de Loiba, en el municipio de Ortigueira, provincia de La Coruña (Galicia, España).

Situados en la confluencia de la sierra de la Faladoira con el océano Atlántico, en el exterior de la ría de Ortigueira, entre el puerto de Espasante y el cabo de Estaca de Bares, tienen una considerable altura sobre el nivel del mar.

En los últimos años se han convertido en un lugar de visita turística obligada, y dispone de un parque de autocaravanas.

Miles y miles de personas acuden cada año a visitar «the best bank of the world», construido por un vecino de la zona, que, en el año 2009, decidió colocar allí el famoso banco de madera.

​ Durante el Festival de Ortigueira de 2010 un grupo de músicos escoceses visitaron el lugar y decidieron escribir la famosa frase en la parte posterior del banco, y en 2015, el fotógrafo Dani Caxete obtuvo una mención especial con una foto nocturna en la edición del «Earth and Sky Photo Contest on Dark Skies Importance», un concurso organizado por la UNESCO para reivindicar los cielos nocturnos libres de contaminación lumínica.

Para nosotros es un lugar mágico, al que nos gusta volver cada año.

Tras reponer fuerzas en un restaurante de la zona, pusimos rumbo hacia Ribadeo, una bonita villa en el límite de Asturias y Galicia, en la costa lucense, un lugar protagonista de mis veranos infantiles y que me trae muy buenos recuerdos.

Ribadeo, una villa indiana

Según he podido leer en la Wikipedia, la actual Villa se formó a partir de un núcleo primitivo en las dársenas de Porcillán y Cabanela, en la orilla del río, para posteriormente ir creciendo hacia arriba.

Tuvo una muralla, de carácter más fiscal que defensivo, de la que aún se conservan algunos restos.

Junto a Vivero y Mondoñedo, fue uno de los tres fenómenos urbanos medievales de la antigua provincia de Mondoñedo que recibieron de manos del rey Fernando III de Castilla la Carta Puebla fundacional que le atribuía, entre otros privilegios, el de convocar un mercado semanal, el cual aún se sigue realizando.

Su apogeo como Villa se debió, en parte, a su puerto, que se convirtió en la cabeza del comercio del Cantábrico con los países bálticos, a través del puerto de Riga, de donde se importaba aguardiente, aunque en los últimos años ha entrado en decadencia por la competencia de otros puertos, como el de Gijón o el de Burela.

En la página Web de Turismo Ribadeo podéis planificar diferentes rutas, en función de vuestros días de estancia.

Nosotros optamos por callejear y recorrer las calles y plazas de su centro urbano, siguiendo la ruta de las casas indianas, que se agolpan por todo el centro, alrededor de la Plaza de España, dónde destacan el palacio neoclásico de Ibáñez, la Torre de los Moreno, el Convento de Santa Clara y la Iglesia Parroquial de Santa María del Campo cuyo origen se remonta a un antiguo convento franciscano del S. XIII.

El Faro de Isla Pancha

Tras recorrer Ribadeo, pusimos rumbo hacia el Faro de Isla Pancha. Un idílico lugar desde el que se pueden contemplar impresionantes anocheceres.

Localizado en la parroquia de Santa María de Vilaselán, el lugar, que forma parte de la Ruta de los Faros de Galicia, alberga los dos faros de Ribadeo.

El más antiguo, de planta cuadrada y actualmente rehabilitado como hotel, fue construido en el siglo XIX y posteriormente sustituido por el actual a finales del siglo XX.

¡Hermoso y relajante lugar!

Coto Camper, área de autocaravanas

Como no estábamos muy seguros de que estuviese permitido hacer noche allí, decidimos desplazarnos a Coto Camper, en la playa de Barreiros, una recién estrenada área privada para autocaravanas.

El área está situada junto a la playa de Coto, y ha sido recientemente estrenada.

En una primera fase, dispone de 46 plazas, aunque están ya trabajando en su ampliación.

Ofrece todos los servicios necesarios; descarga de aguas grises en la propia parcela, aguas negras, lavandería, duchas, e incluso servicio a domicilio de panadería, supermercado, frutas y verduras ecológicas y máquinas de vending.

Pasamos una agradable noche allí, ¡volveremos seguro!

La playa de las Catedrales

Tras una noche de descanso reparador en nuestra autocaravana, pusimos rumbo a la cercana Playa de las Catedrales.

Aunque no es difícil hacerla allí el mismo día, os recomendamos que llevéis la reserva hecha a través de la Web de la Xunta de Galicia, especialmente si viajais en temporada alta, entre el 1 de julio al 30 de septiembre, o en Semana Santa.

Se pueden hacer reservas y anulaciones de las visitas guiadas hasta las 23:59h del día anterior a la visita.

Tenéis también que tener en cuenta la tabla de mareas de la playa de las Catedrales, ya que solo se pueda sacar provecho a la visita si coincide con la bajamar, que permite recorrer los estrechos pasillos entre los acantilados, pasar por debajo de los enormes arcos, etc.

¡Una visita que no os debéis perder!

Foz, una villa marinera

Cuando ya la marea empezaba a subir, y el hambre apretaba, pusimos rumbo a Foz, un municipio costero, a orillas del mar Cantábrico, en la desembocadura del río Masma.

Hoy en día es un pueblo muy enfocado al turismo y tiene un montón de bares y restaurantes donde degustar la gastronomía de la zona.

San Martín de Mondoñedo

Tras la comida y el paseo, pusimos rumbo hacia la Catedral de San Martín de Mondoñedo, una visita imprescindible si vais a Foz, ya que está considerada como la primera catedral consagrada en España, y quizá en todo el sur de Europa, que se conserva en pie. 

Esta basílica románica del siglo IX conserva frescos de la época en que fue construida y un importante  retablo de piedra. Merece la pena conocer su historia y todas las anécdotas que hay detrás de su construcción, para lo que os sugerimos reservar una visita guiada en la Oficina de Turismo de la localidad. 

Viveiro, una ciudad con más de 900 años de historia

Decidimos pasar la tarde callejeando por Viveiro, otra bonita villa de la Mariña Lucense.

Una villa con mucha historia, en la que se puede visitar, dentro del casco histórico, la Puerta de Carlos V, y las Iglesias de Santa María y Santiago-San Francisco, además de la «cueva» de Lourdes, de larga tradición entre los lugareños.

Los primeros asentamientos en la zona datan de la Edad del Hierro, como lo atestiguan los numerosos yacimientos arqueológicos castrexos existentes.

Viveiro dispone, además de su patrimonio histórico-artístico, de diversas festividades de interés turístico, entre la que destaca la Semana Santa de Vivero, considerada como Fiesta de Interés Turístico Internacional, así como la Rapa das Bestas de Candaoso y la Romería de Naseiro, estando estas dos últimas consideradas como Fiestas de Interés Turístico Nacional.

O Fuciño do Porco

Nuestra siguiente parada en la ruta sería en el municipio de O Vicedo, en la conocida como «punta del Fuciño do Porco», una formación rocosa denominada geográficamente Punta Socastro.

Se trata de una ruta hacia el extremo de dicha formación rocosa a través de una impresionante pasarela de madera en forma de zigzag, con una distancia de 3,7 kilómetros entre ida y vuelta, y con un grado de dificultad moderado, que además está muy bien señalizada.

Durante los meses de Julio y Agosto es necesaria la reserva para la visita a través de esta pagina web.

Pero el hombre propone y Dios dispone, y la intensa niebla que a esa hora cubría ya toda la costa, nos hizo desistir de la visita. ¡Siempre hay que dejar algo pendiente para otra ocasión!.

Tras la niebla vino la lluvia, así que nos encaminamos al área de estacionamiento gratuita de autocaravanas de Ortigueira, dónde pasamos la noche deseando que al día siguiente el sol volviese a brillar ¡cómo así fue!.

Cabo Ortegal, la punta dos Aguillóns

Para nuestro último día en ruta habíamos planeado hacer la ruta que desde Ortigueira va hacia el Cabo Ortegal, en Cariño, Estaca de Bares, San Andrés de Teixido y terminar en el puerto de Cedeira.

Y dicho y hecho, nos encaminamos hacia Cabo Ortegal, una península muy montañosa situada a 3 kms al norte de Cariño, que consta de dos puntas: la Punta dos Aguillóns, donde está el faro, y la Punta do Limo.

La Punta dos Aguillóns, también llamada Punta Gallada, es el verdadero kilómetro cero donde se unen el Océano Atlántico y el Mar Cantábrico.

El Faro de Cabo Ortegal sirve de punto de observación de las piedras de Os Aguillóns, dónde se recogen unos de los mejores percebes de Galicia.

San Andrés de Teixido, vai de morto o que non vai de vivo

Dice la leyenda que a San Andrés de Teixido va de muerto el que no fue de vivo, y por si acaso, nosotros solemos cumplir con la tradición de ir cada año ¡habelas haylas!

San Andrés es una aldea de la parroquia de Régoa, en el este del municipio de Cedeira, en la Sierra de Capelada, cerca de los acantilados sobre el mar.

Según el INE en 2020 tenía cuarenta y nueve habitantes (32 hombres y 17 mujeres).

En este lugar se encuentra el santuario del mismo nombre, famoso lugar de peregrinación.

A nosotros nos encanta visitarlo cada vez que podemos y cumplir todos los ritos y tradiciones, aunque agradecemos que el de colgar un pañuelo de papel en los árboles dónde está la Fuente, haya sido prohibido.

Los romeros tenían la costumbre de tirar una piedra en los túmulos o «amilladoiros« a ambos lados del camino (se contabilizan hasta veinte milladoiros entre el lugar de Veniño y Teixido).

Según dice la leyenda, estas piedras «hablarán en el Juicio final» para decir qué almas cumplieron con la promesa de ir a San Andrés.

Los romeros van dejando los montones de piedras en distintos lugares: cerca del santuario, en los cruces de caminos, parajes sagrados, etc.

Se cree que la peregrinación a Teixido comenzó​ a partir de la Edad de hierro, durante la cultura castreña, aunque de hecho el primer registro de la existencia de peregrinación aparece en el año 1391, en el testamento de una señora de Viveiro, cuyo original en gallego antiguo dice así:​

Iten mando yr por min en romaria a Santo Andre de Teixido, porque llo tenno prometudo, et que le ponnan enno seu altar hua candea commo he hua muller de meu estado
(original en gallego, 1391)

Hago ir por mi en romería a San Andrés de Teixido, porque se lo tengo prometido, y que le pongan en el altar una vela del tamaño de una mujer de mi estado
(traducido al castellano)

Es tradición beber de «La Fuente de los Tres Caños», (aunque indica que no es potable), pedir a San Andrés un deseo y echar en el agua un pequeño trozo de pan, que, de no hundirse, atraerá la buena fortuna a nuestra vida, al menos durante un año.

Según otra versión, si la miga de pan flotaba, el interesado volvería de nuevo a San Andrés.

Otra de las tradiciones consiste en volver de la romería con el ramo de San Andrés, una vara de avellano, que lleva atadas en ellas varias ramitas de tejo. Al ramo también se le pone algo de «hierba de enamorar».

Nuestro pequeña escapada se acercaba a su fin, y optamos por comer en Cedeira, antes de dirigirnos al área de autocaravanas de Valdoviño, dónde vaciamos las aguas grises y negras de nuestra autocaravana, y rellenamos el agua del depósito.

Van Van Go, nuestro partner

Como ya os contamos al principio de este artículo, la autocaravana que usamos, una capuchina Carado A361, fue cedida gratuitamente por Van Van Go.

En su web puedes consultar precios y condiciones.

La autocaravana estaba muy bien equipada, con una cocina de gas, nevera con congelador, armarios y un montón de cajones y estantes para almacenamiento, baño y lavabo, ducha con agua caliente, calefacción, y todo lo que os podáis imaginar para hacer un viaje confortable.

En este video casero os podéis hacer una idea de su interior:

¡Tiene una super cama de 1,50 por 2,10 sobre el volante y dos literas de 90 cm!

Además, el espacio del comedor se convierte también en otra cama, por lo que está recomendada para un total de 5 pasajeros.

Van Van Go Bergondo nos la entregó completamente limpia, llena de agua, con sus correspondientes bombonas de gas para el agua caliente y la cocina, así como pastillas químicas para la limpieza del inodoro.

También tiene un toldo, que nosotros no desplegamos, e incluye mesa y sillas de camping, así como manguera para rellenar agua y cable para carga eléctrica.

Mantenimiento de la autocaravana

No teníamos ni idea de lo que esto significaba, pero fue realmente sencillo, para novatos como nosotros.

Las aguas grises son las que salen del fregadero, lavabo y ducha. Debes vaciarlas antes de que el depósito esté completamente lleno, para lo que tiene un indicador. Los vaciados debes hacerlo siempre en zonas autorizadas.

Las aguas negras son las del baño, y van en un depósito independiente. También hay que vaciarlas en lugares autorizados, pero todos los lugares de estacionamiento de autocaravanas, especialmente los privados, disponen de ese servicio.

Os garantizo que ha sido una experiencia alucinante.

Para los viajeros cómo nosotros, es una forma de viajar que te ofrece plena libertad para poder disfrutar de lo que más nos gusta, conocer nuevos destinos.

Aunque todavía somos totalmente novatos en este mundo, hemos ido observando y tomando buena nota, y cómo me imaginaba, nuestra cabeza está ya planeando nuevas rutas y nuevas experiencias

Un millón de gracias a José y toda la familia de #vanvango por habernos dado la oportunidad de disfrutar de esta experiencia

¡Repetimos pronto, eso seguro!

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