Kuala Lumpur a bordo del Sapphire

El día 11 de febrero, el Sapphire Princess hacía escala en Port Kelang, Malaysia, la puerta de entrada a Kuala Lumpur.

La escala era amplia, de 7.30 a 17.30, pero había muchas cosas que ver, y era necesario optar por alguna de ellas.

La naviera ofrece varias excursiones, todas ellas en inglés o chino, y también hay un servicio de shuttle, que opera cada 30-45 minutos, entre el puerto y el AEON Mall, un gigantesco centro comercial, por 15 USD por pasajero.

El traslado desde el puerto de Port Kelang hasta la ciudad de Kuala Lumpur demora 90 minutos en autobús. Se puede ir en taxi, pero hay que tener en cuenta que el tráfico es espantoso y se corre el riesgo de perder el barco, aunque nosotros tuvimos suerte, ya que eramos el único crucero en puerto ese día.

Asi que tras un abundante desayuno en el buffet, y provistos de agua, gorros y crema solar para combatir el calor, que superaba los 33º a primera hora de la mañana, salimos del barco dispuestos a contratar un taxi para la visita a la ciudad.

La mejor y bastante fácil opción es alquilar un taxi en el mismo puerto. En la terminal dónde atraca el crucero hay un mostrador de información de los tours en taxis, con un cártel con la lista de precios, que son fijos.

A Kuala Lumpur desde la terminal de cruceros, incluyendo visitas turísticas para máx. 4 personas cuesta 85 dólares estadounidenses / 250 RMN por 5 horas.

Nosotros optamos por contratar un taxi 7 horas, por un total de 100 USD, ya que teníamos intención de visitar las Batu Caves.

En el momento de subir al taxi nos dimos cuenta de que habíamos asumido un riesgo innecesario al tomar el primero que se nos ofreció, ya que era un vehículo muy viejo, que en España no pasaría ni la ITV, pero ¿quién dijo miedo?

Asi que, encomendandanos a todos los dioses del Universo, por si acaso, subimos en el vehículo dispuestos a disfrutar de lo que Kuala Lumpur pudiese ofrecernos.

Habíamos decidido empezar la visita por las Batu Caves, por ser el punto más lejano, para después ir aproximándonos al centro de KL, pero por momentos creímos que el taxi no daría llegado!

La situación era un poco esperpéntica y analizandola ahora en frio, ya pasado el tiempo, me doy cuenta de lo imprudentes que fuimos: el taxi no podía parar para que no se le calase el motor, no le funcionaba la ventanilla, lo que por momentos resultaba gracioso, ya que en cada peaje de autopista, y hay varios, nuestro conductor, Mustafá, tenía que bajarse literalmente del coche, dejándolo en marcha, para poder pagar.

Pero curiosamente llegamos y llegamos bien, jajajaja.

En algo más de una hora y media nos plantamos en las Batu Caves, uno de los principales atractivos turísticos de Kuala Lumpur. Se encuentran a unos 40 minutos en tren desde la estación central de la ciudad y son el santuario hindú más conocido fuera de la India.

A diario, miles de peregrinos acuden hasta las cuevas, en especial durante la celebración de los Festivales Deepavali y Thaipusam.

El hinduismo es una religión minoritaria en Malasia, de mayoría musulmana. Se calcula que únicamente el 9% de la población total de Malasia son indios étnicos, de los cuales casi el 89% practican el hinduismo. Los colonos indios llegaron a Malasia a finales del siglo XIX y principios del XX. Muchos de estos llegaron a trabajar como obreros en plantaciones de caucho, mientras que aquellos que tenían educación en inglés ocupaban puestos más profesionales.

Al llegar a las cuevas, nos sorprendió la gigantesca estatua dorada, de 43 metros de altura, del dios Murugan, divinidad de la guerra y la victoria hijo de Shiva y Parvati.

Para llegar hay que subir una colorista escalera de 272 escalones, al parecer siempre llenas de monos que asaltan a los turistas y a sus mochilas, pero nosotros no vimos ni uno.

Las cuevas, de piedra caliza, albergan en su interior un enorme santuario, consagrado a Murugan.

Es una visita que merece la pena, aunque queda bastante retirada del centro de KL.

Nosotros llegamos en nuestro taxi vintage, pero también se puede llegar en el tren KTM Komuter, que hace el trayecto desde KL Sentral hasta las Cuevas de Batu, o en monocarril, desde KL Sentral hasta la estación de Titiwangsa, dónde hay que apearse y tomar un autobús a las Cuevas.

Tras la visita a las cuevas volvimos a nuestro maltrecho vehiculo, que nos había esperado toda la visita con el motor en marcha, bufff, y nos dirigimos al centro de KL, el famoso triángulo de oro, golden triangle, para visitar las Torres Petronas, Petronas Tower.

Kuala Lumpur, capital de Malasia, es una moderna ciudad de rascacielos y zonas verdes, en la que conviven perfectamente una gran mezcla de culturas (al estilo de Singapur), aunque la población mayoritaria está compuesta por malayos, indios y chinos.

Internacionalmente es también conocida por el Circuito de Formula 1 de Sepang, a unos pocos kilometros de la ciudad, y dónde nuestro compatriota Fernando Alonso ganó el Gran Premio en 2005 con Renault y en 2012 con Ferrari.

El circuíto fue inaugurado en 1999 y construido por la petrolera Petronas, la industria más importante de Malasia, con sede principal en KL, pero con presencia en África, Asia Pacífico, Asia Central, América del Norte, Oriente Medio y América Latina.

Pero quizá el símbolo de la ciudad sean las increíbles Torres Petronas, que fueron las más altas del mundo desde 1998 a 2004, hasta ser superadas por el Taipei 101, en Taiwan.

Con una altura de 452 metros y 88 pisos, fueron diseñadas por el arquitecto argentino César Pelli y construidas por una empresa japonesa (Hazama Corporation) y otra coreana (Samsung Engineering & Construction).

He leído en algún blog que las dos empresas, al ser de países históricamente rivales, tuvieron una gran competencia entre ellas para ver cuál terminaba antes. Ganó Samsung!

Es posible subir al puente que las une, a 170 metros de altura (Skybridge), aunque hay una limitación de 1000 personas por día, así que tendréis que madrugar si queréis subir.

Sin embargo, para ver la panorámica en 360 grados, hay que subir al observatorio de la terraza de la azotea. Conviene comprar las entradas por internet, ya que las plazas por día son limitadas y se agotan casi siempre.

En este enlace podeis hacer la reserva: https://www.menarakl.com.my/index.php/ticket-sky-deck

Subir hasta el mirador tiene un precio de 85 MYR (unos 17 €), pero el día que nosotros fuimos era lunes y estaba cerrado.

Asi que optamos por el plan B, subir a la Kl Tower, que con sus 421 metros ofrece unas vistas espectaculares de la ciudad y en especial de las Petronas.

La entrada nos costó 396 RM, algo más de 85 € para cuatro personas, pero merece la pena pagarlos, ya que las vistas panorámicas que se ofrecen desde lo alto son impresionantes.

Eso sí, uno de los mejores lugares del mirador no es muy apto para quienes sufren de vértigo debido al suelo de cristal.

KL Tower es una de las torres de comunicación más altas del mundo, ya que al estar levantada sobre una colina alcanza los 421 metros de altura sobre el nivel del suelo.

Además, está situada en la zona centro de KL pero dentro de la Reserva Bukit Nanas, lo poco que queda de la antigua selva tropical.

Al terminar la visita, recomiendan descender la colina atravesando la reserva natural, caminando por sus diversos senderos o desde las alturas mediante el canopy walk, tampoco muy apto para gente con vértigo.

Nosotros, a esas alturas del día, con el calor sofocante, ya habíamos cogido cariño al maltrecho taxi y a su conductor, Mustafá, así que continuamos la visita en coche hasta el Mercado Central, Central Market, también llamado Pasar Sení.

Central Market fue inaugurado en 1883 pero ha sido restaurado en varias ocasiones, la última en 1986. Es un mercado de artesanía, textiles y souvenirs para turistas que cuenta con 228 tiendas y varias cafeterías y restaurantes. Es un buen lugar donde comprar regalos!

Nosotros, a esas alturas, ya deshidratados por el calor, optamos por tomar una cerveza bien fresca en la zona de Food Court, en la planta superior del mercado.

Curioso el ingenio que tienen en las mesas del Precious Old China para llamar al camarero.

Habíamos previsto más cosas para esa escala en KL, pero el calor sofocante y el temor a que el taxi nos dejase tirados en el camino de regreso al puerto, nos hizo desistir de seguir pateando la ciudad, porque en nuestra mente estaba ya el volver, en una estancia de dos-tres noches, y así poder ver todo lo que se nos quedó pendiente.

Ya tengo apuntado para la próxima ocasión, que si nada se tuerce será el próximo mes de febrero, combinada con una estancia terrestre en Tailandia-, que no podemos perdernos tomar un cóctel en el Heli Lounge Bar, en la zona de Bukit Bintag, un antiguo helipuerto reconvertido en bar, con vistas sobre toda la ciudad.

El Old Market Square (Lebuh Pasar Besar), en Chinatown y un paseo por Petaling Street, la calle comercial por excelencia.

La zona denominada National Heritage Site, en las inmediaciones de la Plaza Merdeka, que tiene algunos edificios históricos de interés: The Old Chartered Bank, Government Office, Sultan Abdul Samad Building, St Mary´s Cathedral, Royal Selangor Club, Victoria Fountain, etc, que en esta ocasión solo vimos desde el taxi de regreso al puerto.

Pero lo que más me apetece, y que es una verdadera asignatura pendiente (aunque tuvimos ocasión de probarla en la escala de Georgetown), es probar la comida malaya y sus especialidades en Jalan Alor, una calle llena de puestos callejeros y restaurantes de todo tipo.

Ya tengo hasta apuntado todo lo que quiero probar, jajajajaja. Sin duda, un plato de Nasi lemak, plato oficial de Malasia, con arroz cocido en leche de coco y acompañado de salsa picante, anchoas, cacahuetes tostados y huevo.

Y también dejaré hueco para probar el Hokkien mee y los laksa, fideos cocidos en crema de coco.

Eso sí, entre comida y comida, tendremos que dejar tiempo para visitar las mezquitas de Masjid Jamek y la Masjid Negara, conocida como Mezquita Nacional y que es uno de los templos musulmanes más grandes del Sudeste Asiático.

En Little India será curioso conocer el templo Sri Mahamariammam y sus diferencias con el del mismo nombre de Singapur, así como el templo chino de Guan Di.

Pero esa será otra historia …

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