Día 13. Descubriendo la bonita ciudad de Hoi An

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La noche de nuestra llegada nos coincidió con el espectáculo de las linternas en el río.

Hoi An es, sin duda, uno de los pueblos vietnamitas con más encanto, pero por la noche se convierte en algo mágico.

Hoi An no es muy grande,  porque además todos los lugares de interés se concentran en el casco histórico, que a determinadas horas se cierra al tráfico de motos, favoreciendo así la sensación de tranquilidad que se respira en toda la ciudad.

Pese a que no coincidía con luna llena, que es la fecha señalada para el espectáculo de las linternas, esa noche, aprovechando que la ciudad estaba llena de turistas, los locales decidieron celebrarlo igual.

 

Fue algo mágico! La ciudad se quedó completamente a oscuras, con la única luz desprendida por los farolillos que venden las mujeres y niños a lo largo de la vera del río y que según manda la tradición,  los turistas debemos comprar y lanzarlos al agua encendidos pidiendo un deseo.

Además, decenas de barcas, todas listas a disposición de los viajeros, realizan paseos por el río a la luz de los pequeños farolillos. ¡Preciosa noche!

Al día siguiente,  madrugamos por que nos habíamos marcado el objetivo no solo de visitar la ciudad y sus principales puntos de interés, sino buscar un buen sastre local, de los muchos que hay en Hoi An, para encargarnos un traje confeccionado a medida.

Como sabéis, Hoi An tiene fama por sus trajes a medida y a lo largo de la ciudad antigua y de la moderna también, hay cientos y cientos de tiendas donde podrán hacerte, en un par de días, un traje o vestido a precios muy económicos. Como todo en Vietnam, el regateo es obligatorio.

 

Pero la oferta en Hoi An no se queda solo en sastrerías con trajes a medida, sino que también podéis encontrar zapatos artesanales hechos a medida, y un montón de tiendas de artesanía local.

 

Pero para mi, lo más entrañable y que no me canso de fotografiar, son las escenas cotidianas de sus gentes,  ¡me encantan!

 

Otra cosa que nos gustó mucho de Hoi An fue su gastronomía, con platos diferentes a los del resto del país:  white rose, una sabrosa pasta rellena de gambas y cebolla crujiente que es una delicia o Cao Lau un espectacular plato de fideos con hierbas aromáticas, brotes de soja y tiras de cerdo asado.

Según los lugareños, el Cao Lau fue inventado en Hoi An en el siglo 17 , cuando la ciudad todavía era un gran puerto comercial al que los comerciantes chinos y japoneses acudían para vender sus mercaderías.

La cerveza fresca o Bia Hoi está por todas partes y es la más barata que probamos en todo nuestro viaje en Vietnam.

Si os animáis a probar la gastronomía local, os recomendamos el restaurante Gold Mond Hoi An, en la vera del río, por su buena relación calidad precio. ¡Estaba todo exquisito!

 

En las paredes del local podéis apreciar la altura que alcanza el río en época de monzon, buffff

 

Tras el relajante café, tocaba momento piscina y masaje en el spa del hotel, que había que ponerse en forma para seguir paseando por la ciudad por la tarde

Además, era un privilegio tener la piscina para nosotros solos!

 

 

 

 

 

 

 

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