Día 7. Últimas horas en Ho Chi Minh ¡nos vamos a Hanoi!

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Era viernes, 13 de abril, y nos disponíamos a pasar nuestras últimas horas en Saigón, ya que a las ocho de la tarde volábamos a Hanoi.

Desayunamos de forma contundente en el Hotel Aristo Saigón, atreviéndonos a probar todas las delicatessen que habíamos visto durante los días anteriores, incluida la famosa sopa Pho ¡ya nos estamos haciendo a esto de la comida vietnamita!

La sopa Pho es el plato más típico de la gastronomía de Vietnam,  que los vietnamitas toman a cualquier hora del día. Es una sopa de noodles o tallarines  de arroz, con carne, brotes de soja y algunas hierbas frescas. En cualquier esquina de las ciudades encontraremos puestecillos callejeros que la venden.

Esa mañana habíamos previsto visitar a primera hora el Mercado Ben Thanh, en el que ya habíamos estado el primer día en la ciudad, pero del que todavía nos quedaban por ver un montón de cosas interesantes.

El mercado tiene más de 1.500 tiendas dónde se pueden comprar todo tipo de productos, incluidos productos de alimentación.

Fue construido en 1870, durante la colonización francesa, llamándose inicialmente Les Halles Centrales, siendo rebautizado como Ben Thanh en 1912.

Es el mercado más antiguo y uno de los símbolos de la ciudad de Ho Chi Minh, y constituye una visita obligada para todos los viajeros.

El ambiente cambia entre el día y la noche, ya que a primera hora proliferan los puestos de comestibles y por la noche se abren pequeños restaurantes al aire libre en las calles de alrededor.

Ambiente de día

Ambiente de noche

Nos dirigimos paseando nuevamente al centro de la ciudad, para sentarnos a ver la vida pasar en la Nguyen Hue Street, una de las más bulliciosas al atardecer, pero siempre tranquila en las horas de más calor.

Era ya hora de comer, así que caminamos hacia el Barrio Mochilero de Saigón, en las inmediaciones de la Pham Ngu Lao, zona que constituye una sucesión constante de hostales más o menos baratos (entre 8 y 10 dólares), restaurantes de todo tipo, bares  al estilo occidental y un montón de agencias que ofrecen excursiones y billetes de autobús para recorrer el país en los famosos open tour bus.

Estos buses recorren el país de un extremo a otro, a precios muy asequibles, con la ventaja añadida de que son asientos cama, lo que hace más agradable el viaje.

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Escogimos para comer un restaurante mexicano, el Nonla Guys, que ya teníamos ganas de comer algo diferente.

Y como no, nosotros también contribuimos a dejar un mensaje en el peculiar mural que decora una de las paredes del restaurante.

Aún nos quedaban unas horas antes de ir al aeropuerto, así que paseamos por el barrio mochilero y nos encontramos con una interesante Feria de Turismo.

Fue una tarde entretenida

Y tras el paseo, tocaba visitar la Catholic Church Huyen Sy , dónde nos llamó mucho la atención la profunda espiritualidad de los católicos en Vietnam y la cantidad de misas que ofrecen a diario, muchas más que en la Iglesia que tenemos aquí al lado de casa.

Se acercaba la hora de regresar al hotel para recoger nuestras maletas y dirigirnos al Aeropuerto.

En el paseo nos llamó la atención la tienda de Zara, en pleno Distrito 1, que nos confirmó lo que hasta entonces yo creía una leyenda urbana: pese a confeccionar en Vietnam la mayoría de sus prendas con unas condiciones laborales muy penosas y unos salarios ridículos, mi paisano Amancio Ortega se permite el lujo de cobrar más por las prendas que ofrece que en países como España. ¡Muy mal, Señor Ortega!

Los parkings de motos y los puestos callejeros en cualquier esquina proliferan por toda la ciudad.

Llegaba la hora de volar a Hanoi, y nos dirigimos en el shuttle contratado previamente con el Hotel al Aeropuerto de Tan Son Nhat, a la terminal de vuelos domésticos.

Habíamos comprado con antelación el billete con la aerolínea de bajo coste Vietjet, de la que habíamos leído un montón de opiniones encontradas, pero que con nosotros funcionó de lujo.

Una vez pasado el control y como nos sobraba algo de tiempo aprovechamos para conocer la Sala Vip, Le Saigonnais Businnes Lounge, una de las más surtidas que hemos visto en este viaje.

Llegaba el momento de volar a Hanoi!

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El vuelo transcurrió con total normalidad, y aunque no teníamos apenas hambre después de nuestro paso por la sala Vip, nos entretuvimos degustando la cena que nos sirvieron y que previamente habíamos encargado al comprar los billetes.

Tras dos horas de vuelo, llegamos al Aeropuerto Internacional de Nội Bài, en Hanoi, dónde un shuttle nos recogería para llevarnos al hotel que habíamos elegido para una noche de estancia, el Golden Art Hotel Boutique.

Llegamos al Hotel pasadas las 12 de la noche, pero con la hospitalidad que les caracteriza, nos recibieron con un rico zumo de sandia y unas frutas frescas.

Estábamos muy cansados así que nos fuimos directamente a dormir.

Al día siguiente nos recogerían muy temprano para salir rumbo a Halong Bay, la siguiente etapa en nuestro viaje.

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